Como mi marido no quería que me moviera de la cama, aunque la inflamación de mi pie ya estaba bajando, pues le tocó a él traerme la bandeja de comida en la cama, comiendo los dos juntos en el dormitorio. Por la tarde y después de dormir los dos la siesta abrazados gracias al aire acondicionado que había en el dormitorio, Nos despertamos fijandonos que ya era de noche, mi marido me cogio en brazos, entrando los dos en la ducha, haciendo el amor como dos enamorados, Terminamos de ducharnos secand