Mundo ficciónIniciar sesión23. No somos iguales.
No lo dejó que le responda nada y salió corriendo de esa oficina. Vuelve a su escritorio, agitada y con ganas de llorar pero se mordió la boca, resistió y se acomodó su camisa blanca que estaba hecha un desastre. Sus manos le temblaban de una manera inexplicable,







