Luego de comer en un puesto de comida,los guié hasta una tienda de ropa totalmente diferente que conocía muy bien. Pequeña, simple y acogedora.
El humilde negocio de una vieja costurera.
Cómo había ocurrido en el centro comercial, Costas se quedó afuera pero esta vez Luca le hizo compañía. No tardé mucho en pedir un par de uniformes de mi talla para la escuela.
Apenas volvimos a la casa, Luca tiró las bolsas sobre el sofá y me llevó a la cocina.
- Toma- reaccioné a tiempo para atrapar el de