Capítulo 46

Si ella decía «ahora», para mí significaba «ayer». Caminé directo hacia el mueble de la entrada, buscando mi teléfono.

—Tengo un contacto —mencioné, marcando el número—. Un notario. Si está en su oficina, le pediré que nos case cuanto antes.

Isa se rió. —Alejandro, ¿hablas en serio?

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