Tres días después, Libia hablaba frente a la cámara sosteniendo una plancha de cabello, que prometía un efecto de salón en casa. La diferencia de otras menciones era la producción. Entre mayor cantidad de seguidores conseguía, las empresas de renombre se acercaban para ofrecer grandes sumas de dinero por publicidad.
—Lo vamos a repetir por última vez —le explicó la editora.
—Bien —contestó Libia sin estar del todo de acuerdo. Le dolía la espalda y las luces lastimaban su vista.
Alfonso la observ