Siendo sinceros.
Tiodor rodó los ojos.
—No encuentro el chiste.
Libia no podía detener su risa, se limpió unas pequeñas lágrimas.
Lison se cruzó de brazos, mirándola desafiante. Ella detuvo sus carcajadas.
—¿Celoso? —preguntó Libia con una ceja arqueada, como si estuviera disfrutando de la situación.
Tiodor frunció el ceño, tratando de ocultar sus sentimientos.
—No sé de qué estás hablando —respondió desviando la mirada.
Libia recordó las palabras de su psicólogo “no hagan drama donde no lo hay”. Se levantó