Tadeu, con sus seis años recién cumplidos, estaba sentado en la mesa del restaurante junto a sus padres, disfrutando de una comida familiar. El niño parloteaba alegremente sobre sus aventuras en la escuela y sus planes para el fin de semana, mientras Libia y Tiodor lo escuchaban con atención y cariño.
En la mesa de al lado, se podía escuchar a una pareja discutiendo, ambos con los rostros encendidos. Tiodor les lanzó una mirada de reojo, pero decidió no intervenir. No era su asunto, y además, t