41. “Una visita inesperada”
Mis rodillas flaquean en cuanto abro la puerta y lo encuentro a él ahí, de pie frente a mí, pasando una mano por su canoso cabello con notoria incomodidad.
Los ojos verdes del señor Morgan se clavan en los míos, mientras que en sus labios se dibuja una pequeña sonrisa cargada de timidez. Imaginé muchas veces este momento, me había hecho diversos escenarios de lo que pasaría cuando al fin volviera a verlo. En uno, me imaginaba diciéndole cosas horribles, en otro imaginé que simplemente sería cap