32. “La prueba de sangre”
Ximena
—¿Cómo te has sentido en los últimos días? —pregunta el médico del reclusorio mientras yo me mantengo acostada sobre la camilla, permitiendo que me examine el pecho.
—Cansada, muy cansada, pero, aún así, los dolores han cesado —le comento, haciendo una mueca en cuanto él hunde un dedo en el centro de mi pecho, provocando un potente dolor cerca de mi corazón—. Eso dolió.
—¿Has sentido que te falta el aire? ¿dolor cerca del pecho?
—Sí, a veces debo detenerme porque me cuesta respirar.
—Bue