Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Layla
—Si es que definitivamente Ximena no pudo ser más idiota —hago aquel comentario en voz alta en mi oficina, sintiéndome orgullosa de haber dado con las personas que estaban robando—, ¿Cómo no se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo bajo sus propias narices? ¿Cómo es posible que haya alguien que confíe en el trabajo de esa incompetente? —bufo al moverme de un lado a otro, a la vez de q







