La mañana había llegado y los rayos del sol entraban por la ventana acariciando los rostros durmientes de los amantes.
Lara comenzó a arrugar su pequeña naricita pareciendo un delicado ratoncito, lo que divirtió y deslumbró a Viggo en las mismas proporciones. El hombre se acercó a ella y dio un delicado besito en su naricita de ratón.
_ ¡Buen día mi amor!_ saludo el hombre besando a esa mimosa niña que permanecía en sus brazos _ vamos perezosa, es hora de que nos pongamos de pie, aún tenemos al