Los besos de Viggo eran calientes y húmedos, tanto así que erizaba la piel de la mujer que solo se aferraba a más y más a sus brazos. Ella emitía suaves y delicados gemidos que intentaba ocultar a toda costa.
_ No por favor…no lo reprimas…déjame escuchar tus dulces gemidos _ fueron las palabras del apuesto hombre ante la imagen de ella mordiendo sus labios para no emitir sonidos.
Ella solo asintió con la cabeza, no sabía bien que hacer, ni cómo comportarse, no era virgen pero estas eran sensaci