En el puesto central de la mesa se encontraba ya sentado Honorato. A su derecha estaba Aarón Miller. Pero lo más sorprendente de todo es que de pie, pero junto al anciano y tomando su mano se encontraba nada más, y nada menos que Ana Miller.
Ahora sí que Viggo se sentía confundido en extremo. Esta es una situación que nunca se vio venir. Su aura fría se enfrió aún más. Sentía una incipiente repulsión por esas personas que estaban en ese lugar. La ambición desmedida se dejaba notar en cada gesto