En el hospital Adriano caminaba de un lado al otro. No podía entender cómo es que su esposa se había mantenido tan calmada en esa situación y sufriendo de ese dolor que él había escuchado que era insoportable.
Ya con su anterior hijo ella había actuado de la misma manera, parecía que nada le pasaba, pero en realidad estaba sufriendo bastante. Quería entrar con ella y a la sala de partos y esperaba que le dieran el pase, mientras tanto los nervios los consumían.
Por el pasillo del hospital camin