Aarón Miller acababa de abrir los ojos. La noche anterior había bebido un poco de más y un fuerte dolo de cabeza lo había invadido. Desde su divorcio su residencia permanente era la casa familiar, a pesar de poseer un departamento lujoso, él vivía ahí.
Amalia era quien ocupaba ese departamento ya que ella no tenía en este momento un lugar propio. Su carrera de modelo recién estaba volviendo a surgir, por lo que el dinero no le sobraba.
Como cada día bajó a desayunar tranquilo. Era fin de semana