Todo en esa sala estaba sumido en el más profundo silencio. Ni una mosca volaba en el lugar y el aire se podía cortar con un cuchillo de lo denso que se había puesto.
Aarón no sabía qué hacer ni qué decir. Acababa de sufrir una lobotomía cerebral, con lo que acababa de escuchar ¿Cómo podía ser eso posible? Era imposible que su ex esposa, la mujer que había estudiado becada y que había trabajado en una cafetería para mantenerse antes de trabajar en su empresa no podía ser una de las herederas m