En un lujoso departamento una adormilada Anastasia comenzaba a abrir sus ojos. La noche anterior había sido muy “agitada” por decirlo de alguna manera. Su cuerpo se sentía cansado y estaba un poco magullada, realmente Fabricio se había ensañado con ella esa noche y no había tenido ni una pisca de compasión con su pequeño y sensual cuerpecito.
_ Uhh que hombre más malvado _ dijo ella en voz alta, para sí misma.
_ Anoche no me decías eso, preciosa _ contestó él que ingresaba a la habitación con u