Esa misma noche Lara y Viggo dormían abrazados en su cama, con la cuna de sus dos hijos a su lado. Tras la larga conversación con Escobedo habían ido al hospital a buscarlos. Ya el peligro, no tan peligroso que representaba ese hombre estaba neutralizado, aunque aún quedaba un capítulo por cerrar en esta intrigante trama que había ideado el hombre más vil que habían podido conocer en su vida.
Lara no podía entender cómo era que las cosas habían sucedido de esa manera. Ese ser era verdaderamente