Dicen que lo inesperado es lo que nos cambia la vida, y eso era lo que en ese momento le ocurría a Arturo y Franco. Ellos pensaban que iban a salirse con la suya, que iban a lograr abusar de Lara y cometer todas las atrocidades que se les había ocurrido, y en cambio, se encontraron con que ellos serían las presas de unos hombres grandes, fuertes y muy libidinosos que los miraban con ganas de devorarlos.
_ ¡Esperen!…no lo hagan _ gritó Franco desesperado _ esto es un delito, no pueden hacernos n