Habían pasado tres meses desde el procedimiento. Desde la cirugía que me salvó la vida.
Y, sin embargo, todavía me sentía así por ella.
Nada había cambiado. O tal vez todo lo había hecho.
Sofía también se había recuperado. Lo podía ver en la forma en que se movía ahora: más fuerte, más firme. No era la chica frágil y agotada que había sido justo después. El color había vuelto a su rostro, y la debilidad en sus pasos había desaparecido.
Pero eso no significaba que lo hubiera olvidado.
No es lo q