Miré fijamente a Sofía, sus lágrimas caían sobre la tela rota de su camisa. Verla así, tan destrozada, no me hizo sentir mejor. Me hizo sentir mal. No era así como se suponía que iba a ir. Quería odiarla, verla como nada. Pero todo lo que vi fue a una chica a la que había herido.
Todo esto, esta obsesión con ella, me estaba confundiendo. Pensé que si podía romperla de nuevo, como antes, el sentimiento desaparecería. Pero no fue así. Todavía estaba allí, esto... tira hacia ella. Y me estaba haci