Un mes.
Un mes desde que llegó Elianna. Un mes de tormento.
Theo apenas estaba en casa, ahogándose en acuerdos de negocios y reuniones, dejándome atrapado en esta casa con ella. Y en su ausencia, Elianna se había hecho reina.
No fui estúpido. Sabía lo que estaba haciendo. Ella quería romperme, recordarme cada segundo que no pertenecía aquí. ¿Y la peor parte? Ella no estaba sola.
Hailey, mi criada, o más bien, la criada que se suponía que debía servirme, había cambiado de bando en el momento en