Un ruido fuerte me despertó. La pesada puerta de la suite se cerró de golpe, con la fuerza de las paredes haciendo temblar. Mis ojos se abrieron, mi corazón se aceleró mientras me sentaba en la cama. Theo se paró cerca de la entrada, con la mandíbula apretada y la expresión furiosa. Sus ojos oscuros ardían con una ira apenas contenida, sus manos apretadas en puños a sus lados.
Tragué duro, tratando de alejar el aturdido de mi sueño. Parecía como si acabara de llegar de una zona de guerra, su ca