El día viernes cuando su paga le fue entregada, Areliz obtuvo unas buenas risas de ver a su orgulloso ex esposo disfrazado de elefante con todo y la trompa y las orejotas, pero su mirada asesina, aunque denotaba que sí se sentía humillado, escondía cierto toque de altanería que la hacía creer que estaba planeando algo.
Conocía bien a Noah, sabía el significado de muchas de sus expresiones, y él no podía ocultarle esa cara maliciosa que hacía cuando planeaba hacer algo que sabía que no debería