—Maldita sea, Areliz… digo, Dra. Thatcher… —Se frotó las sienes, lleno de frustración por la actitud tan infantil que podía tener su prometida actual a veces—. Emma no va a aceptar eso ni en un millón de años, no sin pruebas mejores de que realmente necesita eso. Y no tienes suficientes pruebas, antes de venir a decirme esto, bien podrías haber reunido más, por que sabes que no es que yo no quiera, si no que ella nunca va a querer aceptar eso.
—Pero su estado podría empeorar si no actuamos ya,