Amaya Bezos
Como era de esperarse, la semana sin Marcelo pasó volando. Su regreso fue menos traumático de lo que espere. Es que cuando temes tanto a una cosa que sabes que tarde o temprano va a ocurrir, después que pasas por ello, es inevitable que te embargue una rarísima sensación de alivio.
Eso sumado a que pase la m*****a semana como si estuviera en presión domiciliaria. De casa a la universidad, y a penas terminaba con las conferencias o con la realización de algún proyecto, regresaba a mi