Amaya Bezos.
Me subí en ese avión Boing con destino a Miami hecha un manojo de nervios. Los miedos me cerraban la garganta y respiraba con dificultad, más no tenía más remedio que tragármelos uno por uno.
Las manos sudorosas sostenían una pequeña bolsa de mano como único equipaje. Mis otras pertenencias eran totalmente desechables. Incluso mi vida en Cambridge también lo era. Lo único que se podía salvar de ese período de vida eran los títulos que me acreditaban cómo Doctora en Psicología. U