Fred
Como era de esperar, me persiguieron durante toda la noche, por más que trate de ocultar mi aroma, los rastreadores de las tres manadas trabajaron de manera conjunta y eran insuperables. No me dieron tregua, solo fue hasta que mis piernas estaban por ceder que siento que soy arrojado a un pozo.
-quédate quieto y trata de regular tu respiración, este lugar es lo suficiente apestoso para cubrir nuestros aromas-dijo una voz que conocía.
-¿qué haces aquí?-pregunte sentándome y tratando de calm