Cael
Nunca había perdido el control como esta tarde, el plan era simple, llevarla lejos tratar de cortejarla, quizás un par de besos, nada más. Iba a ser lento porque sabía que era una loba inexperta, pero en el momento que la tuve para mí, Kratos se volvió loco, cuando la besé ese sabor era electrizante, jamás lo había experimentado con ninguna otra hembra, al tocarla me di cuenta de que no era tan delgada como pensaba, tenía un cuerpo espectacular, sus pechos grandes y turgentes se amoldaban