La llegada de Leandro fue bien recibida por toda la manada. Mi pequeño hermano había pasado por mucho antes de encontrar su felicidad y calma, algo de lo que estaría eternamente agradecido a Sabrina, su cable a tierra.
-¿qué pasa Matteo, porque esa cara?-pregunto Leandro entrando en mi oficina y desparramándose en mi sillón, como hacia siempre que estaba de visita.
-tengo miedo de que esto solo sea un sueño o algo pasajero-respondí y al ver la cara de desconcierto en él, comencé a relatar todo