61~ La gota que rebosa el vaso.
Cuando llegaron a casa el sol comenzaba a salir por el horizonte, con un tinte naranja apacible contrastaba por completo con el humor oscuro que tenían todos los presentes.
Franco había esposado a Filippo al brazo de su pareja y los tenía sentados en un mueble cerca de la esquina y un hombre los tenía vigilados.
Aurora sintió toda la rabia y la decepción que le causaba la traición del hombre, pero le fue imposible hacerle daño, y aunque tenía mucha rabia para reconocerlo, lo entendía, ¿Qué más