28~ Contigo y la guerra.
Aurora sintió la vibración del arma en su mano cuando disparó, pero no era su mano, era la de Franco.
La arena recorrió su cuerpo por completo y la sumió en una oscuridad aterradora y aunque trató de moverse, no lo logró. Era como si estuviera enterrada bajo kilómetros de arena pesada y espesa que la tenían paralizada; Luego, poco a poco, la arena se hizo más suelta hasta que pudo comenzar a mover las extremidades y luego, de un golpe seco, se derrumbó en un vacío eterno que la consumió y cayó