11~ Atrapado.
Tenía el cabello rojizo como el cobre, las pecas le llenaban el puente de la nariz y tenía un constante ceño fruncido mientras leía con concentración el libro que tenía en la mano.
Estaba metido en las sábanas, y a fuera el clima era fuerte y tormentoso, la niebla cubría toda la ventana y apenas se lograba ver un poco más allá de un metro.
Carlos estaba de pie en medio de la habitación sin saber muy bien que era lo que hacía, pero el hombre que estaba leyendo le llamó poderosamente la atención.