Punto de vista de Sara
Me quedé congelada a mitad de movimiento. Mis dedos seguían alrededor de la manija, pero no me di la vuelta. Ese apodo —princesa— me retorció el estómago de la peor y mejor manera. No confiaba en mí misma para mirarlo porque sabía que en cuanto lo hiciera, mi cara me delataría. Así que solo asentí ligeramente, esperando que mi voz no temblara si decía algo.
—Eh, claro. Adiós.
Empujé la puerta y salí al aire de la mañana. Se sentía más fresco que antes, cortante cont