Punto de vista de Sara
Estaba acostada en la cama, mirando el techo, escuchando el leve tic-tac que venía de algún lugar del pasillo. La habitación estaba oscura, salvo por la pequeña lámpara en la mesita de noche que emitía un suave resplandor amarillo. Ya debería estar dormida, pero mi mente no dejaba de dar vueltas: sobre la escuela, sobre mamá, sobre estar en esta casa enorme que no sentía como mía.
Entonces lo escuché: el suave crujido de mi puerta al abrirse.
Me quedé congelada. Mi