Punto de vista de Celia
Hoy era mi primer día en la residencia del señor Romano, y desde que abrí los ojos esa mañana, un nudo nervioso se instaló en mi pecho. No era el tipo de nervios agudos que te hacen entrar en pánico, sino esa sensación lenta y vibrante que te invade antes de un examen importante. Me repetía que estaría bien, que solo era un trabajo, que había manejado situaciones peores. Pero aun así, mis dedos no dejaban de juguetear con la cremallera de mi bolso.
Me había contratado su