POV de Elara
Me desperté con una sola cosa en el cuerpo: molestia.
Una molestia grande, ruidosa, que ardía como una llama dramática en el alma.
Y el culpable?
Milo.
Bajé a la cocina como una reina cabreada que solo había dormido tres horas, casi había besado a su guardaespaldas y ahora recordaba que se suponía que lo odiaba. Intentaba actuar cool, pero, cariño, estaba todo menos cool.
Él estaba en la encimera, bebiendo café como una estatua griega tallada en piedra y calma absoluta.
Lo