Punto de vista de Emilio
Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada. No porque fuera incómodo, sino más bien como si ambos nos estuviéramos acomodando en el sonido del otro. Su respiración tranquila y suave llenaba mi oído de una forma extrañamente reconfortante. Mientras tanto, mi propia respiración seguía haciendo esa cosa irregular, como si mis pulmones no hubieran recibido el mensaje de que todo estaba bien ahora.
Me moví en la cama, y el viejo colchón soltó un leve quejido deba