97. Vas a sentirlo
Lyra
Sigo a Cael por el pasillo estrecho del búnker con el corazón latiéndome con tanta fuerza que temo que cualquiera pueda escucharlo. El aire bajo tierra es frío y húmedo, cargado con el olor metálico del concreto viejo y el sudor de demasiados lobos encerrados en un mismo lugar. Mis muñecas todavía están rodeadas por las pulseras inhibidoras, pero ahora sé que están lo suficientemente flojas. Lo suficiente para liberarme cuando llegue el momento. Esa pequeña ventaja es lo único que me manti