93. Acaba de matarte
Lyra
El dolor ya no es punzante como ayer. Es un eco. Una memoria que todavía vive en mis músculos, en mis huesos, en la piel que ardió bajo la descarga de aquellas malditas pulseras. Estoy sentada en el borde de la cama, con la espalda apoyada contra la pared fría, respirando despacio, intentando mantener el control.
Algo está pasando.
No es miedo. No es dolor.
Es… anticipación.
Siento una vibración bajo la piel, como si una corriente invisible recorriera mi cuerpo desde el pecho hasta la punt