81. ¿Dónde demonios está mi mujer?
Alaric
El vestíbulo del castillo está demasiado silencioso.
No es el silencio natural de la noche, sino uno cargado, expectante, como si las paredes mismas estuvieran conteniendo el aliento. Bajo las escaleras con el pulso golpeándome en las sienes, cada paso firme a pesar del temblor residual que todavía vibra bajo mi piel. El veneno no se ha ido del todo, lo siento como una sombra pegada a mis venas, pero ya no me domina. Ahora solo alimenta algo más oscuro.
El primer piso está casi vacío.
La