44. Está aquí
El silbido de las flechas todavía resuena en mis oídos cuando clavo la mirada en la mujer de cabello blanco que nos bloquea el paso. No necesita alzar la voz ni mostrar armas: la manera en que se planta frente a nosotros deja claro que no somos bienvenidos… al menos no sin explicaciones.
Siento a Lyra tensarse a mi lado. No hace falta mirarla. La percibo como una corriente contenida, un hilo vibrante que se tensa demasiado cerca del límite. Demasiado ruido interno. Demasiadas preguntas sin resp