Bella entró en la casa y se quedó inmóvil.
Lucian estaba allí, con la corbata floja alrededor del cuello, la chaqueta a un lado, sentado en el sofá de la sala con un cigarrillo entre los dedos. El humo se enroscaba en el aire mientras sus ojos oscuros se alzaban y se clavaban en ella.
La habitación se sintió sofocante al instante.
-Bienvenido, señor -dijo Bella, manteniendo la voz firme y natural.
Su mente iba a mil.
¿Me vio?
¿Dejaron la puerta abierta a propósito... o fue coincidencia?
Lucian