Bella ya no pudo contenerse.
-No te pertenezco -espetó, con la voz temblando de rabia.
-Teníamos un trato -continuó, llena de ira-. Para mejorar mi vida. Pero esto... este nivel de control es asfixiante. Sé exactamente lo que hiciste. Me pusiste en una escuela cerca de esta casa solo para poder vigilar mi vida.
Apretó más a Zara contra su pecho, respirando con agitación.
-¿No puedes simplemente gastar en mí y dejarme vivir? -siguió-. Si quieres sexo, lo tendrás, como quieras. Eso ya es más que