Maria frunció el ceño al oír el grito de Bella y la bruma de placer desapareció al instante. Salió corriendo de la habitación, poniéndose rápidamente un camisón.
En lo alto de las escaleras, se quedó congelada un segundo al ver a Bella sujetando a Zara con fuerza entre sus brazos.
-¿Qué le pasa? -preguntó alarmada.
-No se despierta y... -Bella sollozó-. Su cuerpo está ardiendo.
Adrian y Peter también salieron de la habitación, atraídos por el pánico.
Maria se volvió hacia ellos rápidamente y le