Llegaron a París por la noche. Cuando el avión aterrizó y bajaron, la ciudad ya brillaba bajo las luces.
Esperándolos estaban Adrian y su prometida.
-Felicidades por adelantado -dijo Bella con calidez.
La mujer sonrió con entusiasmo.
-¿Es la hija de Lucian? ¿Puedo cargarla?
Bella asintió y le entregó a Zara. La bebé soltó una risita, sintiéndose cómoda de inmediato en sus brazos.
Lucian se acercó a ellos. No felicitó a su amigo. Apenas los reconoció, limitándose a mirar hacia otro lado.
-Hola,