-¿Qué significa esto, madre? -espetó Mirabel. Era una pregunta que ya se había acostumbrado a hacer cada vez.
-Me llamaste hasta aquí solo para burlarte de mí otra vez y obligarme a pagar tu maldita cita facial. Estoy harta de esto. Ya te doy suficiente dinero, y aun así todo Brooklyn dice que te acuestas con cualquiera. ¿Qué demonios estás haciendo?
Mina puso los ojos en blanco ante su hija.
-¿Y les crees a ellos antes que a tu propia madre? -se burló-. ¿Todo por pedirte dinero para hacerme