Bella notó el dolor en sus ojos, pero no dijo nada.
En cambio, se giró hacia las gemelas.
-Y nada más de correr por ahí de esa manera, ¿de acuerdo?
-¡Sí, mami! -exclamaron al unísono.
Las gemelas abrazaron sus nuevos ositos de peluche y subieron las escaleras juntas, charlando emocionadas sobre dónde dormirían los osos.
Lucian había esperado que Bella les contara la verdad a las niñas. Que él era su padre.
Pero no lo hizo, y para ser honesto, lo entendía.
Años atrás, él no quería hijos... lo qu