Selene se sintió inquieta desde el momento en que leyó la nota. Le parecía demasiado personal.
-Pero yo no conozco a nadie que se llame D... -susurró para sí misma.
Con cuidado, dejó las flores a un lado antes de romper la nota en pedacitos y tirarlos a la basura.
Uno de los hombres de Draven, disfrazado de trabajador cerca de allí, frunció el ceño al notar lo que había hecho.
-Oh, Selene -llamó Bella-. ¿Viste alguna nota?
-No, no vi nada -respondió Selene rápidamente. No quería que Bella ni na