Bella durmió toda la mañana después de regresar a casa.
Al caer la tarde, ya estaba despierta y preparándose para el trabajo. Maria ya le había enviado un recordatorio, y Bella sabía que tenía que contarle a Lucian que trabajaría con Caspien... pero la idea la ponía nerviosa.
Caminó hasta su puerta, llamó suavemente y luego la abrió.
Lucian levantó la vista.
-No tienes que llamar -dijo con calma-. Esta también es tu habitación.
Bella sonrió con nerviosismo.
-Yo... eh... tengo algo que decirte.